22
Oct
2017
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ESPAÑOL: Pretérito Perfecto Simple/Indefinido

Verbos regulares no “Pretérito Perfecto Simple” ou “Indefinido” em espanhol com uma explicação direcionada aos brasileiros. Focada nas dificuldades e principais erros que os brasileiros cometem ao conjugá-los.

ACTIVIDAD
➡ Libro “La casa de los espíritus” de Ia escritora chilena Isabel Allende – Páginas 161 – 162
➡ Completa las oraciones con el Pretérito Perfecto Simple de los siguientes verbos regulares. Los verbos pueden ser usados más de una vez.

Comenzar – cerrar –avanzar – mirar – vivir – aparecer – entrar – reconocer – ordenar – pensar – aparecer – abrir – quedarse – quedar – gritar – alcanzar – estirar – acercarse – pasar – salir – sobresaltar – anunciar – soltar –llegar – encontrar – regresar – exclamar – suplicar

Todos los que ______ aquel momento, coinciden en que eran alrededor de las ocho de la noche cuando todos los que ______ aquel momento, coinciden en que eran alrededor de las ocho de la noche cuando ______ Férula, sin que nada presagiara su llegada. Todos pudieron verla con su blusa almidonada, su manojo de llaves en la cintura y su moño de solterona, tal como la habían visto siempre en la casa. ______ por la puerta del comedor en el momento en que Esteban comenzaba a trinchar el asado y la ______ inmediatamente, a pesar de que hacía seis años que no la veían y estaba muy pálida y mucho más anciana. Era un sábado y los mellizos, Jaime y Nicolás, habían salido del internado a pasar el fin de semana con su familia, de modo que también estaban allí. Su testimonio es muy importante, porque eran los únicos miembros de la familia que vivían alejados por completo de la mesa de tres patas, preservados de la magia y el espiritismo por su rígido colegio inglés. Primero sintieron un frío súbito en el comedor y Clara ______ que cerraran las ventanas, porque ______ que era una corriente de aire. Luego oyeron el tintineo de las llaves y casi enseguida se ______ la puerta y apareció Férula, silenciosa y con una expresión lejana, en el mismo instante en que entraba la Nana por la puerta de la cocina, con la fuente de la ensalada. Esteban Trueba ______ con el cuchillo y el tenedor de trinchar en el aire, paralizado por la sorpresa, y los tres niños ______¡tía Férula! casi al unísono. Blanca ______ a pararse para ir a su encuentro, pero Clara, que se sentaba a su lado, ______ la mano y la sujetó de un brazo. En realidad Clara fue la única que se dio cuenta a la primera mirada de lo que estaba ocurriendo, debido a su larga familiaridad con los asuntos sobrenaturales, a pesar de que nada en el aspecto de su cuñada delataba su verdadero estado. Férula se detuvo a un metro de la mesa, los ______ a todos con ojos vacíos e indiferentes y luego ______ hacia Clara, que se puso de pie, pero no hizo ningún ademán de acercarse, sino que ______ los ojos y ______ a respirar agitadamente, como si estuviera incubando uno de sus ataques de asma. Férula se acercó a ella, le puso una mano en cada hombro y la besó en la frente con un beso breve. Lo único que se escuchaba en el comedor era la respiración jadeante de Clara y el campanilleo metálico de las llaves en la cintura de Férula. Después de besar a su cuñada, Férula ______ por su lado y ______ por donde mismo había entrado, cerrando la puerta a sus espaldas con suavidad. En el comedor ______ la familia inmóvil, como en una pesadilla. De pronto la Nana ______ a temblar tan fuerte, que se le cayeron los cucharones de la ensalada y el ruido de la plata al chocar contra el parquet los ______ a todos. Clara ______ los ojos. Seguía respirando con dificultad y le caían lágrimas silenciosas por las mejillas y el cuello, manchándole la blusa.
-Férula ha muerto -______.
Esteban Trueba ______ los cubiertos de trinchar el asado sobre el mantel y ______ corriendo del comedor. ______ hasta la calle llamando a su hermana, pero no ______ ni rastro de ella. Entretanto Clara ______ a un sirviente que fuera a buscar los abrigos y cuando su esposo ______, estaba colocándose el suyo y tenía las llaves del automóvil en la mano. -Vamos donde el padre Antonio -le dijo. Hicieron el camino en silencio. Esteban conducía con el corazón oprimido, buscando la antigua parroquia del padre Antonio en esos barrios de pobres donde hacía muchos años que no ponía los pies. El sacerdote estaba pegando un botón a su raída sotana cuando ______ con la noticia de que Férula había muerto.

 -¡No puede ser! -______
-. Yo estuve con ella hace dos días y estaba en buena salud y con buen ánimo.
-Llévenos a su casa, padre, por favor -_______ Clara-. Yo sé por qué se lo digo. Está muerta.

TEXTO COMPLETO

Todos los que vivieron aquel momento, coinciden en que eran alrededor de las ocho de la noche cuando apareció Férula, sin que nada presagiara su llegada. Todos pudieron verla con su blusa almidonada, su manojo de llaves en la cintura y su moño de solterona, tal como la habían visto siempre en la casa. Entró por la puerta del comedor en el momento en que Esteban comenzaba a trinchar el asado y la reconocieron inmediatamente, a pesar de que hacía seis años que no la veían y estaba muy pálida y mucho más anciana. Era un sábado y los mellizos, Jaime y Nicolás, habían salido del internado a pasar el fin de semana con su familia, de modo que también estaban allí. Su testimonio es muy importante, porque eran los únicos miembros de la familia que vivían alejados por completo de la mesa de tres patas, preservados de la magia y el espiritismo por su rígido colegio inglés. Primero sintieron un frío súbito en el comedor y Clara ordenó que cerraran las ventanas, porque pensó que era una corriente de aire. Luego oyeron el tintineo de las llaves y casi enseguida se abrió la puerta y apareció Férula, silenciosa y con una expresión lejana, en el mismo instante en que entraba la Nana por la puerta de la cocina, con la fuente de la ensalada. Esteban Trueba se quedó con el cuchillo y el tenedor de trinchar en el aire, paralizado por la sorpresa, y los tres niños gritaron ¡tía Férula! casi al unísono. Blanca alcanzó a pararse para ir a su encuentro, pero Clara, que se sentaba a su lado, estiró la mano y la sujetó de un brazo. En realidad Clara fue la única que se dio cuenta a la primera mirada de lo que estaba ocurriendo, debido a su larga familiaridad con los asuntos sobrenaturales, a pesar de que nada en el aspecto de su cuñada delataba su verdadero estado. Férula se detuvo a un metro de la mesa, los miró a todos con ojos vacíos e indiferentes y luego avanzó hacia Clara, que se puso de pie, pero no hizo ningún ademán de acercarse, sino que cerró los ojos y comenzó a respirar agitadamente, como si estuviera incubando uno de sus ataques de asma. Férula se acercó a ella, le puso una mano en cada hombro y la besó en la frente con un beso breve. Lo único que se escuchaba en el comedor era la respiración jadeante de Clara y el campanilleo metálico de las llaves en la cintura de Férula. Después de besar a su cuñada, Férula pasó por su lado y salió por donde mismo había entrado, cerrando la puerta a sus espaldas con suavidad. En el comedor quedó la familia inmóvil, como en una pesadilla. De pronto la Nana comenzó a temblar tan fuerte, que se le cayeron los cucharones de la ensalada y el ruido de la plata al chocar contra el parquet los sobresaltó a todos. Clara abrió los ojos. Seguía respirando con dificultad y le caían lágrimas silenciosas por las mejillas y el cuello, manchándole la blusa.
-Férula ha muerto -anunció.
Esteban Trueba soltó los cubiertos de trinchar el asado sobre el mantel y salió corriendo del comedor. Llegó hasta la calle llamando a su hermana, pero no encontró ni rastro de ella. Entretanto Clara ordenó a un sirviente que fuera a buscar los abrigos y cuando su esposo regresó, estaba colocándose el suyo y tenía las llaves del automóvil en la mano.
 -Vamos donde el padre Antonio -le dijo.
Hicieron el camino en silencio. Esteban conducía con el corazón oprimido, buscando la antigua parroquia del padre Antonio en esos barrios de pobres donde hacía muchos años que no ponía los pies. El sacerdote estaba pegando un botón a su raída sotana cuando llegaron con la noticia de que Férula había muerto.
-¡No puede ser! –exclamó.
– Yo estuve con ella hace dos días y estaba en buena salud y con buen ánimo.
-Llévenos a su casa, padre, por favor -suplicó Clara.
– Yo sé por qué se lo digo. Está muerta.

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➡ Más ejercícios para practicar el Pretérito Perfecto Simple
:Pretérito Perfecto Simple vs Presente Simple

Pretérito Perfecto Simple vs Pretérito Imperfecto vs Presente Simple

➡ Para practicar el Pretérito Imperfect: Pretérito Imperfecto

➡ Para saber mais sobre a scritora chilena Isabel Allende : Aprender español con Isabel Allende

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